Necesitas quitarte del camino

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Probablemente quieres escribir una novela. O salir con una súper modelo. O ser un director de cine, diseñadora de modas, emprendedor, millonario, olimpista, chef, artista, poeta. Tal vez quieres realizar algo extraordinario; cambiar tu vida, encontrarte a ti mismo o enamorarte.

Tal vez sólo quieres hacer algo, cualquier cosa, pero hay algo que te lo impide.

Nombres hay muchos: Falta de motivación, miedo, disciplina, virtud, pena, ansiedad.

No importa cuál sea ese nombre, el problema siempre será el mismo.

Quieres hacer algo extraordinario pero algo te lo impide.

Por naturaleza, siempre nos ponemos metas y buscamos realizarlas. Pero cuando esa meta no se cumple, nuestra felicidad sufre. Es común sentir que no mereces lo que deseas, pensar que eres un inútil o que no tienes cabida en el mundo de los exitosos. Y cuando hay algo que te impide lograrlo, la vida empieza a tomar una dirección pesimista.

Sin embargo, la realidad es que ese obstáculo no es algo tangible. No se trata de opresión. No se trata de pobreza. Mucho menos de esclavitud.

Para muchos, ese obstáculo somos nosotros mismos.

Nos ponemos como obstáculo en el camino y ni siquiera nos damos cuenta de ello.

Estamos esperando a algo que nunca ocurrirá. No esperes a que la motivación llegue para empezar; empieza hasta que la motivación llegue. No esperes a tener coraje para hacer las cosas; sé más seguro hasta que ese coraje sea parte de tu persona. No esperes a tener más respeto de ti para arreglar tu vida; arregla tu vida para tener más respeto a ti mismo.

El principio es el mismo:

No esperes. Sólo empieza. Quítate del camino

La ética nicomáquea de Aristóteles dice que cuando ciertas virtudes se cultivaban, la felicidad aumenta. Aristóteles escogió el coraje como la raíz de todas las diferentes virtudes; la que garantizaba todas las demás.

Cuando se trata de lograr tus sueños y metas, el coraje es el motor que determinará si éstos serán logrados. Si se trata de quitarte de tu propio camino, el coraje es todo.

El coraje es lo que hace que dejes de esperar. Cuando te encuentres a la espera de motivación, inspiración o respeto por ti mismo, te estás anclando a una ilusión. Ser corajudo hará que empieces lo que estás anhelando. Tener coraje asegura que empezarás. Y una vez que lo asegures, asegurarás todo lo demás.

Aquí es donde preguntas: ¿Qué pasa si no soy corajudo?

La clave está en que no necesitas serlo.

Esta virtud sigue las mismas reglas que todo lo demás: No esperes. Sólo empieza.

Tener coraje empieza de la nada. Sobresale cuando sabes que sólo tienes dos opciones: Hacer algo, o quedarte sin nada. Cuando eliges la primera, estás siendo corajudo. Es por eso que es la raíz de todas las demás virtudes. El coraje hará que generes las cualidades que necesitas.

Como lo puedes ver, es una decisión binaria. O actúas o no. Entre más decidas actuar, más fácil se volverá hacer lo que anhelas. Y así tendrás más coraje de obtener lo que realmente quieres.

Cuando logras el hábito de ser totalmente audaz, lograrás quitarte del camino.

Dejarás de ponerte excusas para empezar.

Dejarás de esperar la motivación o la inspiración.

Seguirás sintiendo miedo, pero ser corajudo significa sentir ese miedo y actuar sin que importe.