Profesionistas no profesionales

on

Mi ex-compañero lideraba la junta. Llegó sin estar preparado y empezamos 10 minutos tarde. Titubeaba a cualquier pregunta que le hacían. Siempre veía al jefe después de cada comentario que decía. Su presentación era aburrida y a nadie convenció de su perspectiva.

Cuando terminó, tenía los ojos un tanto llorosos.

Las clases universitarias tienden a prepararte para asuntos técnicos y situaciones a las que te enfrentarás esporádicamente. En mis 4 años y medio como universitario aprendí a ser más audaz, a dar mi mejor presentación y a ser auténtico en lo que hago. Pero eso fue por mi cuenta.

Lo que sucede es que las clases universitarias entrenan a profesionistas no profesionales: Personas que tienen todas las habilidades técnicas requeridas para un trabajo de oficina pero que carecen de lo necesario para desempeñarse debidamente en situaciones sociales. Mi argumento nace a raíz de todas las clases de electrónica y mecánica que tuve. Fueron contadas las horas de clase donde lo que explicaba el maestro me motivaba a ir más allá del aula e investigar otros conceptos por mi cuenta.

En esas clases fueron donde estudiaba lo que hacía el profesor y discernía lo que las hacía emocionantes. Fue por mi cuenta que decidí ser más profesional.

Si las escuelas no nos enseñan a ser profesionales, busca serlo por tu propia cuenta

Antes de que esto parezca una queja y que le esté echando leña al sistema educativo, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Puedo manejar mis emociones? Es decir, no exploto con facilidad, puedo mantenerme en calma, la ansiedad no me gana en situaciones de estrés, etc.
  • ¿Sé cómo dar una excelente plática o presentación?
  • ¿Qué es lo que se le vendría a la mente de los demás cuando escuchen mi nombre?
  • ¿Soy profesional en todos los aspectos de mi vida?

Una vez que tengas las respuestas sinceras a cada una de estas preguntas, olvídate lo que te dije de las universidades y busca tu camino a ser un profesionista verdaderamente profesional.

Un profesionista que:

  • Tiene la situación bajo control
  • Confía en su criterio y en su perspectiva
  • Tiene una excelente presentación
  • Puede hablar en público sin miedo
  • Es profesional en todos los aspectos de su vida

Si un profesionista profesional hubiera estado en la posición de mi compañero, así como lo fueron mis profesores que cautivaban mi atención, la situación se habría desarrollado diferente. La junta hubiera empezado a tiempo, su tono de voz inspiraría confianza y seguramente todos habrían salido con un buen sabor de boca.

Y finalmente, su ánimo no estaría en los suelos ni mucho menos estar a punto de llorar.

¡Sé un profesionista profesional a partir de hoy!